Autonomías - Madrid

Reflexiones sobre la prescripción delegada en AP

Como ocurre periódicamente, en la actualidad se vuelve a hablar de la prescripción delegada  en las sociedades de AP. En esta ocasión, su recurrencia viene motivada por las sanciones que algunos profesionales de AP de la Comunidad de Madrid han venido sufriendo en los últimos meses, concretamente, sanciones motivadas por la prescripción de opiáceos a dosis altas (a menudo por encima de las recomendadas), opiáceos en presentaciones específicas (fentanilo intranasal u oral, dolantina en ampollas), prescripciones fuera de indicación o con dosis diferentes a la recogida en ficha técnica, prescripciones no incluidas en la financiación general, excepto para afectados por el síndrome tóxico, o fármacos con visado de Inspección

Desde SEMERGEN-Madrid nos gustaría hacer unas reflexiones acerca del problema y plantear alguna posible alternativa que no suponga un enfrentamiento con los profesionales de especializada ni con la propia Administración.

En primer lugar, debemos dejar clara la diferencia entre prescripción delegada y prescripción inducida. Así, la prescripción delegada es aquella parte de la prescripción del médico de Atención Primaria que ha sido inducida por especialistas del segundo o tercer nivel, mientras que la prescripción inducida es cualquier prescripción procedente de algún médico fuera de los centros de Atención Primaria o procedente directamente de la demanda del propio paciente o a sugerencia del farmacéutico. Según S. Peiró, entre el 10-70% de la prescripción realizada por los médicos generales procede de otros facultativos[1].

Al igual que otras sociedades de AP, SEMERGERN-Madrid también defiende que las demandas inducidas por otros niveles asistenciales (prescripción delegada) no tienen que asumirse en contra del criterio razonado del médico de familia, ya que como norma general ningún médico está obligado a transcribir en sus recetas las prescripciones de otro médico si está en desacuerdo con el diagnóstico o el tratamiento, sobre todo si hay elementos objetivos que motiven un desacuerdo.

No obstante, al respecto de la problemática suscitada, también debe recordarse que la firma de una receta médica no constituye un mero acto administrativo que implique, persé, una asunción total de la responsabilidad del diagnóstico que sirve de base a dicha receta. El principio de autonomía en la prescripción, sustentado por la autonomía técnica y científica consagrada por la propia Ley 44/2003, de Ordenación de las Profesionales Sanitarias, implica que el médico de familia puede no seguir la pauta dada por el especialista. Sin embargo, es también imperativo legal no obstante, que la continuidad asistencial de los pacientes, tanto la de aquellos que sean atendidos por distintos profesionales y especialistas dentro del mismo centro como la de quienes lo sean en diferentes niveles, requerirá en cada ámbito asistencial la existencia de procedimientos y protocolos de elaboración conjunta e indicadores para asegurar esta finalidad (art. 4.7.d) Ley 44/2003).
En base al anterior escenario, desde SEMERGEN Madrid entendemos que también debe reforzarse el papel de la figura de Médico Responsable dentro de este tipo de procesos asistenciales, que es aquel profesional que tiene a su cargo coordinar la información y la asistencia sanitaria del paciente o del usuario, con el carácter de interlocutor principal del mismo en todo lo referente a su atención e información durante el proceso asistencial, sin perjuicio de las obligaciones de otros profesionales que participan en las actuaciones asistenciales[2]. Y ello, al objeto de determinar la motivación por la que un médico de AP debe respetar o no, la prescripción inducida por un médico hospitalario, cuando se trata de un paciente con una patología crónica.

Por todo lo expuesto, y reiterando lo necesidad de buscar alternativas al actual escenario, desde SEMERGEN Madrid se sugiere la creación de un grupo de trabajo en el que participen todas las sociedades científicas de AP, junto aquellas otras sociedades de Atención Hospitalaria involucradas en estos procesos asistenciales. Todo ello, a efectos de analizar alguno de los aspectos más relevantes objeto de debate, de forma que se aporten herramientas que ayuden a resolver la problemática suscitada, tales como, a título ilustrativo: implantar recetas electrónica en Atención Hospitalaria, realizar visados electrónicos de inspección, facilitar la fluidez de la información entre la Atención Primaria y Hospitalaria o establecer protocolos de uso compasivo en AP.

Finalmente, desde SEMERGEN Madrid, recordaros únicamente la responsabilidad de nuestra Sociedad en la mejora de la asistencia a la población, defendiendo los intereses éticos y profesionales de nuestros socios, por lo que en el caso de que uno de nosotros se viera inmerso en un expediente sancionador por prescripción delegada, tenemos a nuestro servicio la asesoría jurídica para apoyar y orientar en todo lo que se necesite, desde el primer momento (fase de información previa) y no sólo cuando ya se haya iniciado el expediente.
 
Un abrazo
 
Alfredo Avellaneda
Presidente SEMERGEN-Madrid
 
[2] Art. 3 Ley 41/2002, de Autonomía del Paciente.
Publicado por: SEMERGEN Fecha: 08/03/2017