NOTICIAS

17 de Abril de 2020

Asma y EPOC: comorbilidades infrecuentes pero con un diferente impacto en pacientes hospitalizados por COVID-19

Los pacientes con asma y EPOC no tienen un mayor riesgo de infectarse por el virus SARS-CoV-2 y, si tienen controlada su enfermedad respiratoria de base, deben continuar con el tratamiento recomendando por su médico


Debido a que los pacientes con patologías respiratorias crónicas, especialmente asma y EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), son más susceptibles a las infecciones víricas que, a su vez, son causa frecuente de descompensación, se consideraba un grupo potencialmente más vulnerable para la infección por SARS-CoV-2. Sin embargo, como aseguran la Dra. Marina Blanco, responsable de la consulta de asma grave del Hospital Universitario A Coruña, y el Dr. José Tomás Gómez Sáenz, coordinador del Grupo de Trabajo de SEMERGEN, "a día de hoy, no hay ningún dato que haya confirmado esta sospecha". 

 

Según se ha expuesto en un webinar organizado por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) dentro de su plataforma online (SEMERGENVIVO), tanto el asma como la EPOC son comorbilidades infrecuentes en los pacientes hospitalizados por COVID-19 (en la serie más amplia publicada hasta el momento, de 1590 casos analizados ninguno tenía asma y solo 24 -un 1.5%- documentaban EPOC). Sin embargo, como comenta al Dr. Gómez Sáenz, "en series españolas la prevalencia de enfermedades respiratorias en pacientes ingresados por COVID-19 alcanza el 12%, duplicando la de los pacientes no ingresados".

 

Mientras que tener asma no parece modificar el pronóstico en pacientes con COVID-19, la EPOC sí. "Se ha observado que la existencia previa de enfermedad pulmonar obstructiva crónica se asocia con unos peores resultados: generalmente desarrollan enfermedad más grave, tienen peor pronóstico y su índice de mortalidad es mayor", asegura la Dra. Marina Blanco, que es coordinadora del Área de Asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). 

 

Lo que hay que saber

En esta sesión divulgativa online, moderada por el Dr. Leovigildo Ginel, secretario del Grupo de Trabajo de Respiratorio de SEMERGEN, se han aclarado cuestiones controvertidos y de actualidad sobre la vinculación entre la COVID-19 y las principales enfermedades respiratorias crónicas. Entre otros aspectos, como ha recordado el Dr. Ginel, que trabaja como médico de Familia en el Centro de Salud Ciudad Jardín (Málaga), "los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas no tienen un mayor riesgo de infectarse por el virus SARS-CoV-2". Y, según este experto de SEMERGEN, "la presentación clínica de la COVID-19 en asma o EPOC no difiere del resto de la población"; además, ha indicado que "lo más importante es que estas patologías estén bien controladas y, en este sentido, la principal recomendación es que los pacientes cumplan correctamente con su tratamiento habitual".

 

El problema principal surge en caso de aparición de episodios de agudización de estas enfermedades respiratorias. Como resalta la Dra. Marina Blanco, "los pacientes con asma o EPOC, si tienen síntomas o agudizaciones de estas enfermedades, a pesar de estar utilizando su tratamiento de base habitual, deben consultar al médico para ajustar la dosis o seguir el plan de acción en aquellos casos que dispongan de él". Si esto no es posible, deben seguir las instrucciones que le dio su médico cuando tuvieron otra crisis (plan de acción) y estar pendientes de reconocer y controlar los síntomas cuando aparezcan.

 

Tanto los pacientes de asma como de EPOC que sufren un empeoramiento agudo de sus síntomas deben utilizar medicación de rescate (broncodilatadores de acción corta), junto con las medidas específicas para cada enfermedad. Estos pacientes que experimenten un empeoramiento deben tener un control telefónico por su médico de familia en 48 o 72 horas para valorar evolución.

 

En cualquier caso, como aconseja el Dr. Ginel, "salvo que los síntomas sean muy intensos y no respondan a las medidas básicas de control, estos pacientes deben evitar acudir a Urgencias o al Centro de Salud de referencia".

 

No abandonar el tratamiento

Como en toda patología crónica, la adherencia al tratamiento y, en la medida de lo posible, seguir una adecuada actividad física constituyen, junto con los planes de acción, los pilares esenciales a la hora de controlar los síntomas. "Los pacientes deben de continuar, de manera pautada, con sus tratamientos habituales", recalca el Dr. Gómez Sáenz, quien también advierte que, "en el caso de tener que emplear cámaras espaciadoras, bajo ningún concepto se deben compartir".

 

Otro mensaje sobre el que los expertos ponen el acento es que no existe incompatibilidad de los fármacos habitualmente prescritos para asma y EPOC con los tratamientos que se están administrando a personas infectadas con coronavirus. En este caso, la recomendación es clara: "los pacientes con asma que estén recibiendo fármacos biológicos en el hospital deben continuar con su uso y, siempre que sea posible, realizar autoadministración; por su parte, los pacientes que reciban corticoides no deben suspenderlos", apunta la Dra. Marina, quien insiste en que "si están bien controlados con su medicación habitual, no deben realizar modificaciones en su tratamiento y lo deben tomar adecuadamente".

 

En concreto, en los pacientes con una crisis de asma moderada o grave se aconseja utilizar corticoides orales en una pauta corta de 5 a 7 días, sin que sea necesario una reducción paulatina de estos. Y en los pacientes con EPOC que sufren una agudización, se aconseja el empleo de antibióticos si existe un aumento de los síntomas (tos y expectoración, fundamentalmente) con cambio de color del esputo; si además aumenta la disnea, será necesaria una pauta corta de corticoides orales durante cinco días.

 

Por otra parte, tanto en asma como en EPOC, "es preferible utilizar los inhaladores de cartucho presurizado con cámara de inhalación, en lugar de utilizar nebulizadores, ya que estos últimos aumentan las posibilidades de contagio al producir aerosoles en el ambiente", detalla el Dr. Ginel.

 

Tabaco, factor de riesgo

Los datos disponibles hasta el momento muestran que las comorbilidades más frecuentes en los pacientes hospitalizados con COVID-19 son la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el tabaquismo.

 

El hábito tabáquico es un factor con importantes implicaciones clínicas. Según indica el Dr. Gómez Sáenz, "los pacientes fumadores doblan el riesgo frente a los no fumadores de padecer una gripe no COVID y tener síntomas más graves". En lo que respecta el tabaquismo y la afectación por COVID-19, "los fumadores presentan 2.5 veces mayor riesgo de ingresar en una Unidad de Cuidados Intensivos, necesitar ventilación mecánica o fallecer frente a los no fumadores", asegura el coordinador del Grupo de Trabajo de Respiratorio de SEMERGEN.

 

Un trabajo reciente ha observado que tanto los pacientes con EPOC como los fumadores tenían incrementada la expresión de los receptores ACE-2 (a los que se une el virus) en las células epiteliales bronquiales en el tracto respiratorio inferior.  "Esto puede llevar a especular sobre la predisposición a un riesgo incrementado", según la Dra. Marina Blanco, aunque "se desconoce si los tratamientos como broncodilatadores o corticoides inhalados pueden modular la expresión de estos receptores".

 

El webinar completo ya está disponible en envivo.semergen.es, junto con sesiones previas también focalizadas en el coronavirus y sus efectos en distintos grupos de pacientes o colectivos sociales.