Actualidad Médica

16 de Mayo de 2019

Día Mundial de la Hipertensión Arterial: un importante factor de riesgo cardiovascular


La Hipertensión Arterial (HTA) es el principal factor de riesgo cardiovascular y causa directa de la mayor parte de la incapacidad en los países desarrollados como España y está implicada en la enfermedad isquémica cardíaca, en la insuficiencia cardíaca, en la enfermedad vascular cerebral, en las nefropatías (enfermedades renales que generan insuficiencia renal) y en un sinfín de alteraciones orgánicas y funcionales derivadas de las alteraciones microvasculares que provoca. La HTA es una patología crónica que consiste en el aumento persistente de las cifras de presión arterial (PA).

 

La HTA constituye por sí misma un objetivo prioritario en la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular (ECV) y en el control de la prevención secundaria (cuando ya se padece una ECV) de esta. Lo anterior implica la importancia de conseguir un mejor conocimiento de la población afectada, no solamente en términos de prevalencia para fijar los objetivos de los programas de gestión de control de la HTA, sino también en la caracterización de los pacientes para identificar lo más precozmente posible la enfermedad y evitar las complicaciones, graves, con las que a menudo se presenta y descritos anteriormente.

 

Estudios realizados durante los últimos 35 años en nuestro país, estiman una prevalencia de HTA que varía del 30 al 50%, dependiendo de zonas geográficas y la edad de las poblaciones estudiadas, pero en cualquier caso está muy por encima de la que realmente se registra en los sistemas sanitarios o es conocida por el propio paciente. Datos de la Sociedad Española de Hipertensión (SEH.LELHA), en España existen más de 15 millones de personas con hipertensión. De esta cantidad, 10 millones no están controlados y 4,5 millones están sin diagnosticar. Por tanto, en el momento actual, es un verdadero problema de salud pública.

 

Una de las características principales de la HTA es que no presenta unos síntomas claros y que estos no se manifiestan durante mucho tiempo. Su detección lo más pronto posible y la toma de medidas adecuadas es la clave de su control. Seguir las recomendaciones del médico, puede evitar que se desencadenen complicaciones graves, como un infarto de miocardio, una hemorragia o trombosis cerebral (ictus), lo que se puede evitar con un control adecuado.

 

Las primeras consecuencias de la HTA las sufren las arterias, que se endurecen a medida que soportan la PA alta de forma continua, se hacen más gruesas y puede verse dificultado al paso de sangre a través de ellas. Esto se conoce con el nombre de arterioesclerosis.

 

La mayor limitación a la hora de detectar la HTA es que la mayoría de los casos de hipertensión transcurren sin que haya ningún síntoma y, por tanto, la enfermedad pasa desapercibida, con el riesgo que eso conlleva; y en ocasiones (las menos) hay síntomas inespecíficos, como las cefaleas, que ayudan a detectarla porque ponen en alerta al paciente que decide ir al médico o acudir a la farmacia a que les tomen la PA. Sin embargo, esos síntomas no se pueden atribuir a la HTA porque coinciden en el tiempo como respuesta al dolor. 

 

En el caso de las personas con cifras elevadas de PA no conocidas y sin diagnóstico durante mucho tiempo son candidatos a poder sufrir en un momento dado una complicación, como una angina de pecho un ictus, que son síntomas derivados de esa complicación.

 

Tener hábitos de vida saludable y, sobre todo, evitar el sobrepeso y la obesidad son los principales factores para prevenir la aparición de la hipertensión. Hay numerosas evidencias en el momento actual que señalan que llevar una dieta saludable (patrón de dieta mediterráneo) y practicar ejercicio físico con moderación y de forma continuada puede ayudar a que su reduzca a mínimos la prevalencia de esta enfermedad y que mucha gente no la padezca. En los casos en los que en la familia haya antecedentes de HTA y por tanto haya una predisposición a ser hipertenso a lo largo del tiempo, este factor genético supone una llamada de atención adicional a que el paciente cuide esos hábitos de vida y vigile sus cifras de PA.